Armar el presupuesto de tu boda sin perder la cabeza
Antes de enamorarte de un salón, pon números sobre la mesa. Te decimos por dónde empezar.

El presupuesto no es la parte romántica de una boda, pero es la que evita que el romance termine en estrés. La buena noticia es que se arma en un par de tardes.
Empieza por el número total que pueden gastar sin endeudarse. A partir de ahí, reparte: el lugar y la comida suelen llevarse cerca de la mitad. Fotografía, música, vestido, flores y papelería se reparten el resto.

Deja siempre un diez por ciento para imprevistos, porque siempre los hay. Y antes de firmar nada, pregunta qué incluye cada cotización: las sorpresas casi nunca son a tu favor.

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